passenger

 

Fotografía: Virginia Prado

Crónica: Guillermo Amy Rivero

Cuando las emociones en la comunicación artista-público llegan a un nivel exhorbitante, es cuando un espectador se da cuenta que no está viendo un toque más del montón. Precisamente esto fue lo que pasó con Passenger el día 8 de marzo. Un músico que supo meterse en el bolsillo a todos cuando semanas previas tocó como artista invitado de Ed Sheeran en el Estadio Centenario.

El cantautor quedó fascinado con Uruguay, por la experiencia vivida en su primer visita (se perdió en pleno centro, una pareja lo reconoció y lo llevó al lugar donde tenía que ir) y la calidez de la gente. Eso lo motivó a querer volver rápidamente y la visita fue antes de lo esperado.

Las entradas se pusieron a la venta 2 semanas antes de la fecha, algo que puede considerarse arriesgado si hablamos en términos generales a nivel shows en el país, pero curiosamente las entradas se agotaron en 5 minutos, lo que llevo al artista a querer realizar otro show (el mismo día, más temprano) el cual también, se agotó en menos de 5 minutos.

Llegando a la sala, desde lejos se podían ver filas enormes que parecían interminables y al ingresar, se pudo apreciar que estaba totalmente colmado.

Con un importante calor humano que iba acrecentándose conforme la sala se iba completando de gente, sobre las 20:00 salió a escena Stu Larsen. Un cantautor australiano invitado por Passenger, quien lo acompaña durante toda su gira. Con un notorio look de surfista, una voz calma y una buena ejecución de melodías en su guitarra, fue ambientando y haciendo entrar en sintonía a un público que, con mucho respeto y entusiasmo, cobijaron en todo momento al artista, quien con el paso de los minutos fue soltándose cada vez más.

 

Montevideo Music Box / 8 de marzo de 2019

 

Apenas pasadas las 21 horas, fue cuando Mike (Passenger) salió a escena. Desde el vamos recibió una eufórica ovación de parte de los presentes.

La lista de temas fue bastante parecida a la interpretada semanas antes, pero en un formato más íntimo donde se podía sentir que el artista estaba dentro de su zona de confort. Fue una mezcla de canciones de su disco nuevo, los temas clásicos y algunas perlitas como un fragmento de la reconocida canción "The Sound Of Silence".

La voz que posee Passenger es distinta, dulce y rasposa a la vez, pero tiene muchísima llegada. La puesta en escena del espectáculo fue bastante simple, solo él y su guitarra, pero la gran ejecución del artista y el acompañamiento rítmico que hacía con sus pisadas (amplificadas para hacer el mismo efecto que un bombo) hizo que no se necesite más nada, dando la fuerza y el ritmo a los momentos de mayor contundencia.

Hizo participar al público coreando o cantando, y tuvo muchísima comunicación, algo que quiero hacer especial énfasis. En todo momento se mostró agradecido con Uruguay, resaltando la gran hospitalidad y cariño demostrado por sus fanáticos. Se notaba el disfrute, que lo llevó inclusive hasta la emoción, principalmente cuando en el medio de una canción, el público levanto papeles que tenían impreso "Thanks for believing in us" (gracias por creer en nosotros). Además, contó muchísimas historias, de su carrera, de su vida, y de cómo surgió la inspiración para componer sus canciones. Expuso su lado más humano, cosa que no cualquier artista internacional demuestra tan abiertamente.

Es un espectáculo digno de ver para los amantes de la música pop melódica. Passenger cumple con creces las expectativas que uno lleva previo a verlo tocar. Algo me dice que va a ser un visitante frecuente en el país, puesto que luego de haber tocado 3 veces en cuestión de semanas, prometió volver "as soon as posible" (lo más pronto posible). Y esta noche, sirvió para terminar de consolidar una historia "romántica" entre el artista y nuestro país.